Estamos en los terrenos de una pequeña granja de vacas lecheras ubicada en Francia, concretamente en Saint-Fuscien. Allí, el agricultor encargado de recoger el grano acaba de comenzar su trabajo cuando algo llama su atención justo delante de la máquina. Aprovechan para grabar la escena y dejar constancia de uno de los visitantes más asiduos que registran en los terrenos agrícolas.
En primer lugar, es la hembra de jabalí la que abandona el cultivo. Lo hace tras comprobar que las cuchillas de la cosechadora y el fuerte ruido de la máquina están cada vez más cerca. Pero a continuación nos sorprenden cinco visitantes con los que no contábamos.
Tras ella, contamos hasta cinco tapones, crías de jabalí de escasa edad, apenas unos días de vida, que abandonan el cobijo del alto y maduro trigo para intentar seguir, de la manera más torpe aún, a su madre hasta la tira de vegetación y árboles que limita la siembra.
Una escena que ya hemos presenciado en multitud de ocasiones debido a que los jabalíes son asiduos en este tipo de cultivos, donde, además de alimento, encuentran el escondrijo perfecto contra los sentidos de los depredadores, además de un lugar idóneo en el que construir sus encames e incluso sus parideras, como vemos a continuación.






