La grabación nos lleva a vivir el angustioso momento en el que los lobos caen sobre los perros de rastro, pertenecientes a la raza sabueso serbio (srpski gonic). El cazador saca su móvil y registra los ladridos de alarma de los sabuesos porque algo no le cuadra. No se trata de las voces habituales de sus canes, esas que delatan la presencia de los jabalíes en esos bosques de Bubavec, en Kosovo, ubicado en la península balcánica, o las que le indican que se encuentran en plena persecución. Las ladras de los perros resultan de gran utilizada para conocer el devenir de la cacería, no solo el lugar por donde trabajan, sino el punto exacto de la misma.
Un perro casi totalmente devorado por los lobos
Por más que se apresura, no llega a tiempo. Cuando alcanza el lugar donde el collar GPS le indica que se encuentra su perro, apenas encuentra sus restos. Los lobos han devorado gran parte de su cuerpo.
Un problema que aumenta con el paso de los años, ya que los Balcanes acoge a una población de varios miles de individuos. Solo en la vecina Serbia se han contabilizado al menos 1.000 ejemplares, país en la que su caza está permitida fuera de la península de Voivodina.
Un perro de caza graba el ataque mortal de un lobo a otro perro
Lobos especializados en capturar perros de caza
La tragedia que ha sufrido este cazador, que demuestra el enorme amor que profesa por sus perros en publicaciones donde los define como “amigos”, también lo sufren los aficionados a la venatoria del norte de nuestro país. Autonomías como Galicia, Asturias, Cantabria o Castilla y León registran cada año ataques de lobos y pérdidas de perros de caza durante las jornadas cinegéticas a plena luz del día. En ocasiones, mientras los cazadores se encuentran a escasa distancia de sus canes. A continuación, te recordamos algunos de los casos más graves que nos han contado los propios cazadores.






