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martes, abril 21, 2026

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Fototrampeo

Una garrafa, el nido perfecto para que esta abubilla críe a sus polluelos

Una cámara colocada estratégicamente junto a un bidón de líquido industrial se ha convertido en un perfecto refugio en el que esta emblemática ave está criando a sus polluelos.

El llamativo moño compuesto por grandes plumas, el largo pico en forma curvada y ese canto que le da un nombre onomatopéyico que se puede pasar a letras como el bub-bub-bub que la descubre a largas distancias en nuestros montes convierten a esta ave del orden de las coraciformes y perteneciente a la familia de las upúpidas. Las 28 plumas que componen esa preciosa cresta permanecen recogidas hacia atrás mientras el ave permanece tranquila, pero se despliegan cuando entra en estado de alerta.

A pesar de que usualmente podemos encontrar los nidos de estas aves en agujeros de árboles o paredes, o incluso en cajas anideras, estamos ante un pájaro que aprovecha cualquier oportunidad que le brinde el entorno para poner sus huevos allí donde pueda ocultarlos lo máximo posible de los sentidos de sus potenciales depredadores. Es el caso de esta garrafa de plástico.

 

Así anida la abubilla

Se ha observado que si la misma pareja sobrevive de un año para otro, ocupa el mismo lugar para anidar que el año anterior. Esos huevos en los árboles, que poco a poco son menos frecuentes en nuestros bosques y que van siendo sustituidos por las abubillas por oquedades en muros, ruinas, grietas, troncos caídos en el suelo, ya sea en su interior o bajo ellos. Para ello, la hembra es la encargada de la limpieza de esos lugares. Pero esa limpieza dura escasos días, ya que la hembra comienza a hacer vida en el interior incluso durante el cortejo, cuando el macho comienza a llevarle comida. Las deposiciones empiezan pronto a desprender ese mal olor característico en la especie, potenciado por los trozos de estiércol que el macho suele llevar al nido. Un olor que se suma a los desechos de insectos e invertebrados engullidos allí y que parece formar parte de un mecanismo de defensa ante algunos, que no todos, sus depredadores.

Conoce a la abubilla

Realiza la puesta desde abril y hasta junio, con entre 5 a 8 huevos, aunque se han registrado casos con hasta una docena, de tonos grisáceos y crema claros. La hembra los incuba durante 18 días, p ero cuando rompen el cascarón, los dos progenitores se encargan de alimentarlos durante 3 o 4 semanas.

El menú está compuesto, en su mayor parte, de insectos y sus larvas. Esto resulta lógico cuando observamos su largo y curvado pico, con el que rebusca entre la hierba o lo introduce por agujeros y grietas del suelo, extrayendo grillos comunes y cebolleros con gran habilidad; coleópteros y sus larvas, ortópteros (larvas de saltamontes y langostas, lepidópteros, dípteros, himenópteros, etc.). Es capaz de dar caza a presas de pequeño tamaño como las hormigas, sus larvas e incluso sus huevos, pero siempre intentará conseguir un bocado de mayor tamaño, como escarabajos y grillos. También es muy eficiente levantando pequeñas piedras para acceder a lo que se oculta allí, como ciempiés y lombrices de tierra.

 


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