La situación que sufren los vecinos de zonas rurales de Rumanía está alcanzando cotas insoportables. En la grabación registrada ayer poco antes del mediodía, vemos cómo la osa, que está acompañada de tres pequeños cachorros, sorprende a la propietaria de la vivienda mientras trabaja en la huerta. Cuando se percata de que el animal casi la ha encimado, la mujer grita desesperadamente, lo que parece hacer dudar al depredador, que frena en seco su carrera, permitiendo que la aterrada mujer consiga alejarse unos metros.
“Suerte que gritó” o “Sus pulmones le han salvado la vida” son algunos de los comentarios que inciden en la clave que ha posibilitado que el úrsido no haya consumado el ataque sobre esta vecina del país del este de Europa.
La fiebre de fotografiarse junto a un oso
Los ataques de osos en el país europeo se están convirtiendo en algo demasiado usual. No solo a la gente del campo, como hemos visto en estas imágenes. Hace solo dos semanas, una turista española era mordida por uno de estos depredadores al intentar hacerse una fotojunto a un oso desde la ventanilla de su vehículo. El animal se abalanzó sobre ella y la hirió en el brazo.

Lo más curioso es que las autoridades locales han reportado que se trata del tercer caso similar sucedido allí en menos de 24 horas.

En Rumanía, los turistas acuden a zonas oseras a hacerse fotos con los animales.
Osos en las ciudades
Mientras, en la prensa local leemos titulares como “Una osa con tres oseznos saltó al capó de un coche en Predeal”, o “Diecisiete osos aterrorizan Braşov”. Una actualidad marcada por la constante presencia de estos animales en cada vez más zonas gracias a una población disparada que el Instituto de Investigación Forestal de Rumanía cifra en torno a los 13.000 ejemplares. En un país que debería contar con un número ideal de unos 4.000 individuos. EL particular caso de la ciudad de Brasov es especialmente alarmante. En los últimos meses se han identificado diez ejemplares que han entrado en suelo urbano y otros siete que merodean esta zona.
Un oso pardo es grabado por una cámara de seguridad en una calle de Brasov con un parque infantil al fondo de la imagen.
Atendiendo a estos últimos datos, el Gobierno ha solicitado a la Unión Europea que retire la protección al oso pardo para poder controlar su número.






