Algo llama la atención del perro y le hace retroceder, alejarse de su propietario. Enseguida lo percibe también este, que corre a intentar guarecerse tras el tronco de un árbol. El peligro que se cierne sobre ellos es el depredador más letal de buena parte del mundo: el oso pardo.
Dos ataques repelidos a bastonazos
El úrsido no lo duda un instante y carga contra el humano. Y lo hace en varias ocasiones al fallar en su acometida inicial. La pericia de este hombre con el palo que lleva en la mano le salva la vida en ambas embestidas. La primera le sirve para golpear al oso, un ejemplar aún no maduro, pero de un tamaño considerable. El golpe aleja al depredador, pero solo durante unos segundos, puesto que enseguida le vemos aparecer de nuevo en el encuadre de la cámara trampa que ha grabado todo el ataque.
En este segundo intento de atacar, el excursionista consigue propinar un duro garrotazo en la cabeza del enfurecido coloso. Algo que parece disuadirle de manera definitiva, alejando al oso de la impactante escena.





