Entre el 1 de enero y el 31 de octubre de 2024, se certificaron 1.917 ataques, con el resultado de 2.263 cabezas de ganado muertas y 103 heridas en la comunidad. Con la publicación de la Ley de Desperdicio Alimentario en el BOE, que incluye la salida del lobo del Régimen de Protección Especial al norte del Duero, el Gobierno cántabro ha indicado en el Boletín Oficial de Cantabria la resolución que establece el cupo de extracciones de ejemplares de lobo en el territorio.
La Administración retoma uno de los artículos incluidos en su plan de gestión de la especie, que permite extracciones de hasta el 20 % de la población. Se extraerán en las zonas de Liébana cuatro lobos, cinco en Nansa, Saja, Besaya y Paz-Pisueña, dos en Asón-Miera y diez en Campoo-Los Valles. A esta cifra hay que sumar la captura de otros cinco animales dentro de municipios que se encuentran incluidos en las zonas dos y tres.
Los lobos quitan el sueño a los ganadores cántabros
Sergio Echevarria, un vecino de Reocín, uno de los doce núcleos que forman el ayuntamiento del mismo nombre, muestra el sentir de la mayoría de los pastores del norte de España diciendo que cómo se puede conciliación el sueño con 30 vacas y 14 terneros en un prado situado a 500 metros de su casa. El ganadero ha heredado la ganadería de su tío y su abuelo. Su intención es evitar que se pierda la tradición familiar y vivir junto a su familia en plena naturaleza.
Cría únicamente vacas de la raza Asturiana de los Valles, ya que no le ha quedado más remedio que vender un rebaño de cabras debido a la presión predatoria que ejercía sobre ellas el lobo. Su ganado está protegido por tres mastines y dos border collies. Dos de los perros protectores del ganado acompañan a las vacas en los pastos. El otro ejemplar guarda las reses de los establos.
La situación es insostenible
«Esta es por desgracia la situación que tenemos que vivir día sí y día también en Cantabria. Asomarte a la puerta de casa a las 10:00 horas y ver un lobo tan tranquilo por la carretera. Echar a correr detrás de él. Azuzarle los perros y ni si quiera inmutarse hasta que me puse a grabarle y darle voces. No sé adónde vamos a llegar. Lo que sí está claro es que no va a poder haber ni un niño jugando por los pueblos, ni un anciano paseando, porque más pronto que tarde va a suceder una desgracia».






