El año 2024 concluyó con el fallecimiento de diez cazadores por disparos accidentales en la caza. Castilla-La Mancha y Andalucía fueron las comunidades autónomas con un mayor número de decesos por esta causa.
La seguridad, prioritaria en la caza
La bala perdida de un arma de caza es capaz de recorrer más de 4.000 metros, de ahí la importancia de «enterrar» los disparos. Un proyectil del calibre .243 WIN de 100 grains alcanza 4.180 metros, del calibre 7mm RM de 175 grains 4.720 y del .30-06 Sprg de 180 grains, 5,170. En el caso de las armas de guerra, se ha desarrollado un rifle de francotirador, que según sus fabricantes es capaz de alcanzar objetivos a 7 kilómetros. El arma ha sido bautizada con el nombre DXL-5.






