El pasado 11 de noviembre, Francesco Tancredi, empresario agrícola italiano, sufrió el ataque de un lobo mientras se encontraba trabajando en el campo. La presencia de su cuñado salvó la vida de la víctima. Las consecuencias del ataque, veinte puntos de sutura tras las múltiples mordeduras que recibió en el pómulo, labio y brazo..
Aceptamos «perro» como parte de la dieta del lobo
El grupo de Facebook en defensa del mundo rural Ruralpini Resistenza Rurale publica la comprometida situación que vivió un agricultor mientras paseaba con su perro por la ribera del río Po a su paso por Piacenza, localidad ubicada en la región de Emilia-Romaña. La reacción del hombre al ver a la manada de lobos es refugiarse en la vegetación que delimita el cauce del río. Nada más detectar a los depredadores, no para de repetir nervioso a su perro «quédate quieto en el suelo«. El alto grado de adiestramiento del can evita que se levante y que sus movimientos provoquen a los depredadores.







