La arriesgada intervención de Loida y Álvaro, vecinos de la localidad gaditana de La Línea de la Concepción, salvó la vida del animal. Según los andaluces, el ejemplar, dado el estado en el que se encontraba en el momento del rescate, debía llevar varios días sin comer. Una cabra puede estar sin alimento varios días, pero dos o tres días sin agua significa su muerte.
Nadie se atrevía a rescatar a la cabra
La ubicación en la que se encontraba el joven ejemplar impedía llegar hasta ella a pie. Tras caer por las paredes de roca que contienen el agua del embalse de La Bolera, construido en el río Guadalentín, junto al municipio de Pozo Alcón, en la provincia de Jaén, había quedado atrapada en una repisa de piedra. Pese a lo peligroso de la operación, los gaditanos no se lo pensaron dos veces, dirigieron el kayak con el que estaban navegando por el embalse hasta el cabrito. Fue Loida la que bajó a las rocas para coger a la cabra. Puso a la joven en apuros, ya que, al verla, penetró en una oquedad que había en la piedra.
Navegaron 10 minutos con la cabra en la proa del kayak para llevarla hasta tierra firme
Pese a que subir el animal a la embarcación ponía en riesgo la flotabilidad y la navegabilidad del kayak, colocaron al cabrito en la parte delantera. Por suerte la res quedó inmóvil mientras se dirigían hacia un lugar donde había varios pescadores. Ante la imposibilidad de bajarse de la embarcación para llevar a tierra a la cabra, se la entregaron a los pescadores. Estos llevaron al animal a un lugar seguro. Nada más poner las patas en el suelo, el choto se puso a comer.
Al regresar a tierra, Loida y Álvaro fueron al sitio donde habían dejado a la cabra, pero el animal ya no estaba. Se había incorporado al rebaño que estaba pastando en las proximidades del embalse.





