Los esperistas esperan extraer en las próximas horas las defensas de la mandíbula del macho para saber la longitud y el ancho del trofeo. Los cazadores más viejos de los contornos aseguran que jamás han visto un cochino con unos colmillos de semejante tamaño.

Marcelo, dueño de los perros de sangre que recuperaron el jabalí, y Ariel, el cazador que lo abatió.
Un especialista en la caza de jabalíes con unos trofeos descomunales
Hablamos de nuestro colaborador habitual Mauricio Szostak. El argentino ha abatido en su trayectoria cinegética más de un centenar de machos con unas navajas de más de 20 centímetros. Todos ellos en fincas abiertas. Sus vecinos no dudan en avisarle cuando un cochino está causando daños en los cultivos o matando el ganado.

El cazador regala el abate del jabalí a un amigo
Hacía más de un mes que Mauricio sabía de la existencia de este gran macho. Ha dedicado muchas horas en estudiar sus costumbres y conoce perfectamente sus pisadas. En seis ocasiones intentó su abate a la espera, pero el cochino detectó la presencia del cazador. La noche del pasado miércoles decidió intentar su caza de nuevo. En esta ocasión iba acompañado de su amigo Ariel. Nuestro colaborador habitual colocó a su compañero en una charca frecuentada por el cochino, mientras que él se ubicó en otro punto de agua distante al de su amigo.
Cuando decidió dar por finalizada la jornada, sin haber disparado su arma, únicamente vio a una hembra con crías, fue al encuentro de Ariel. Al llegar al sitio en el que estaba este, le comunicó que había herido a un cochino de grandes dimensiones. Tras examinar la zona y hallar sus huellas vio que era el macho que llevaba semanas buscando.

Perros de rastro para recuperar el jabalí abatido
A unos metros del lugar del lance encontraron unas gotas de sangre. Tras recorrer más de un kilómetro y medio el rastro de sangre continuaba. Regresaron sobre sus pasos para buscar a Marcelo, un perrero propietario de una recova de perros de rastro. Gracias a los canes, a 5 kilómetros de la charca hallaron sin vida al navajero. El peso del cochino era mucho menor que el esperado por Mauricio, pero sus defensas son extraordinarias.






