La muerte de un hombre tras ser atacado por un jabalí ha instaurado el miedo entre los vecinos de Mauricio Szostak. En marzo las colmilladas de un cochino acabaron con la vida de Diego Iván Cortez. El navajero le seccionó tres tendones y dos arterias en su brazo izquierdo. Falleció en un hospital como consecuencia de las graves heridas que le infringió el jabalí.

El jabalí con 27 centímetros de colmillo.
Jabalíes y pumas
Ganaderos de la provincia de Mendoza, en Argentina, avisaron a Mauricio de la presencia de dos enormes cochinos en la zona. Los jabalíes no temían a los humanos y ya habían matado a varias reses. Tras estudiar el cazador el terreno en el que se encontraban los machos, decidió esperarlos en una charca. En el lodo halló sus grandes huellas. Acompañado de Milo, sobrino del cazador, el argentino se colocó a 150 metros del agua. Tuvieron que esperar hasta las 4:00 horas para que el primer ejemplar visitara la charca. Llegó al agua a la carrera y con los pelos erizados, como si algo lo hubiese asustado.

Mauricio y su sobrino Milo posan junto a los dos enormes cochinos.
Una doble sorpresa en forma de gigantescos jabalíes
Cuando Mauricio se disponía a abatirlo, siguiendo sus pasos, llegó un macho gigantesco con unas formidables navajas. Al verlo, el animal de 160 kilos huyó del lugar. El argentino, que tenía su rifle de cerrojo Mauser 1909 Modelo Argentino del calibre 7,65×53 encarado, lo derribó de un disparo en el cuello. El animal pesó 180 kilos.

Mauricio junto al cuerpo de uno de los grandes jabalíes. En el centro, el cazador preparando uno de los jabalíes para ser consumido.
El otro macho encajó una bala en la paletilla a 150 metros de distancia. La anécdota de la jornada es que un puma trató de devorar a uno de los cochinos, aun cuando los cazadores estaban en el puesto.





