Los protagonistas de este lance son los perros propiedad de Juan López, colaborador habitual de este medio digital. Paco de los Majadales y Greco del Cancho de los Brezos se han especializado en la caza de conejos en olivos. El cazador bromea al ser entrevistado por los redactores de Club de Caza al decir que nada más que olfatean los conejos con olor a aceite virgen extra.
La caza del conejo en los olivos con perros de muestra
Paco y Greco forman un equipo infalible a la hora de cazar conejos en los olivares. Si quiera los ejemplares que se encaman en las ramas son capaces de pasar desapercibidos al olfato de los canes. En esta ocasión han detectado a un conejo en el interior del tronco de un árbol. El primero en recibir las emanaciones que desprende la pieza es el braco alemán, luego se suma a la muestra el epagneul bretón.
Un conejo ‘kamikaze’ golpea la cabeza de un perro que intentaba darle caza
Una muestra interminable
Pese a que Juan anima a los perros a romper la parada, los canes no se aproximan al olivo para obligar al lagomorfo a huir. Transcurren cinco minutos antes de que el conejo confíe en su velocidad para escapar de los perros y los perdigones del cazador. El andaluz yerra el primer disparo, pero logra tocar en una pata al conejo del segundo impacto. Esto es suficientemente para que los perros capturen al conejo a 200 metros del lugar del lance, evitando que lograra embocarse en la madriguera.





