En aquellas tierras remotas en las que los depredadores son tan comunes que atacan casi a diario al rebaño de ovejas, vacas o cabras que pastan en la naturaleza, los perros han adquirido unas características morfológicas y comportamentales que les llevan a convertirse en los adversarios más temibles para combatir a los peligros que han acechado y continúan haciéndolo hoy día.

Volkodav.
Volkodav, el gigante apodado ‘la pesadilla de los lobos’
Al hablar de este perro, cualquiera de sus criadores o propietarios te hablará del ahuyentador de lobos, una raza ancestral de perro moloso que siempre ha trabajado como guardián de ganado en las Montañas del Cáucaso que se ha extendido por Rusia, Armenia, Azerbaiyán, Bulgaria, Georgia o Rumanía. Esta cordillera siempre ha sido considerada como un auténtico paraíso para los grandes carnívoros, con las manadas de lobos y osos pardos como principales referentes.

Expertos en razas caninas de la zona aseguran que estamos ante la variedad azerí del pastor del Cáucaso, además que se ha desarrollado en dos tipos, uno montañés con pelo largo y otro estepario con pelo corto, siendo ambos más pequeños que las variedades georgianas y armenias, además de tener siempre máscaras negras. Esos tamaños alcanzan hasta los 75 centímetros a la cruz en los casos de los machos de mayor tamaño, con un peso de hasta 70 kilos

Los colores más difundidos en ejemplares de esta raza son el blanco y negro, sin dejar de lado el leonado en diferentes tonos, desde casi blanco hasta el rojo intenso, así como el atigrado.
El Gampr armenio
Como suele suceder con multitud de perros de zonas que no pertenecen al primer mundo, sus razas y castas caninas no han sido reconocidas oficial e internacionalmente. Uno de los motivos más repetidos es que la cría no se ha realizado de una manera estricta, esto es, siguiendo un fin morfológico estandarizado. En países donde los perros principalmente son animales de trabajo, la selección se basa en su funcionalidad. Pero, en el caso del gampr armenio, al menos a nivel nacional, sí que encontramos un estándar descriptivo que dibuja el ideal de los ejemplares de la raza, aunque mucho menos estricta que los estándares de otras razas. Así, encontramos diferentes fenotipos que son admitidos desde hace siglos por los criadores e incluidos dentro de la denominación de gampr.
Sus orígenes se pierden en torno al año 12.000 a.C. como perro de guardián y de protección de propiedades y del ganado, utilizados por el pueblo armenio en territorios históricos armenios que se extendían desde las montañas del sur del Cáucaso (la actual Armenia, el sur de Georgia y el nuevo país de Azerbaiyán) hasta las Tierras Altas de Armenia, que actualmente constituyen Anatolia, Turquía.

Gamprs armenios de la década de 1920 esperando un tren hacia la perrera Estrella Roja de la URSS , para ser utilizados en la creación de la moderna Ovcharka caucásica. Foto, www.gampr.org.
Los estudiosos de su historia le atribuyen nada menos que esos 14.000 años de desarrollo, con aquellos inicios y primeros siglos en los que solo los perros más fuertes y mejor adaptados conseguían sobrevivir en una selección natural muy estricta que dio origen a varios tipos o categorías morfológicas, entre la que encontramos el gelkheght o ‘ahorcador de lobos’ y el, archashoon, ‘cazador de osos’, ambos perros de apariencia imponente que, con el paso del tiempo se han ido diluyendo en el perro que conocemos hoy.

Sello armenio que homenajea a la raza que nos ocupa.
Al tratarse de un perro sin raza estandarizada, no podemos aportar datos sobre su tamaño o peso. En armenia se defiende que cualquier intento de definir un estándar físico específico solo limitaría la raza, creando el ambiente perfecto para enfermedades genéticas y no reflejaría todas las características históricamente precisas de lo que es un Gampr armenio. Por todo esto, no se le puede definir solo por su comportamiento, su morfología, su color… Lo que sí se puede concretar es que cuentan con cuerpos fuertes, musculosos y con una estructura ósea robusta. Ligeramente longilíneos, son más largos que altos, con machos de mayor tamaño y con el cráneo más grande. Algo en lo que coinciden los expertos es que su cabeza es mayor comparándola con las de los perros domésticos modernos.
Desde tiempos muy antiguos encontramos referencias a perros a los que se les recortan las orejas cuando nacían, algo muy recurrido en perros de trabajo y protección por la necesidad histórica era evitar agarres fáciles y el consiguiente dolor al defender al ganado del ataque de los depredadores.

Fenotipos variados de gampr. Foto, www.gampr.org
El manto de pelo es doble y grueso para protegerle en los fríos climas de las montañas armenias. Los colores suelen ser oscuros, aunque se permite cualquier tonalidad excepto el merle o azul.
Aproximadamente el 15% de los gamprs nacen con una cola corta natural. Esta puede ser tan corta como dos vértebras o, a veces, hasta tres cuartos de cola. Además, a algunos gamprs se les corta la cola al recortarles las orejas. Su movimiento generalmente es el trote suave, económico y elegante, con el lomo nivelado y los pies alineados. Su trabajo le obliga a que esta manera de moverse se rija por el sigilo y la fluidez, ya que debe avanzar de manera perimétrica con respecto al rebaño

Un ejemplar de la raza armenia trabajando en la protección del ganado.

En cuanto a su actitud o temperamento, estos perros se caracterizan por enfrentarse directamente al problema que amenaza al rebaño, avisando al pastor de lo que está ocurriendo con un ladrido poderoso y grave. Cuando detecta esta amenaza o anomalía, el Gampr se pondrá alerta de repente, se pondrá en guardia y notificará al dueño de alguna manera o confrontará directamente el problema. Se mueve bajo un fuerte instinto de patrullar y vigilar lo que se encuentra en el ámbito donde vive o protege al ganado.

Ejemplar fotografiado en 1997 en Batir, Armenia.





