El cochino sale corriendo de una vivienda. Está furioso y ataca a la primera persona que encuentra en su alocada carrera. Una embestida basta para lanzarle violentamente al suelo. A pesar de que el hombre intenta defenderse con sus pies desnudos, el animal quita de en medio sus extremidades para alcanzar su cuerpo, que muerde una y otra vez.
Sus vecinos, que hasta ese momento estaban alejados de la escena, bajan de sus refugios y salen de sus casas para intentar ayudar al desesperado anciano. Golpean al peligroso jabalí con grandes y largos palos. Alguno se quiebra por la violencia de los porrazos, pero nada detiene los graves ataques y los mordiscos se suceden por buena parte de la anatomía del cuerpo tendido de la asustada víctima.
La inoperancia de estas personas es total. En lugar de coordinarse y agarrar al suido por las patas traseras para inmovilizarlo, le lanzan de manera alocada piedras e incluso muebles. Nada daña a la bestia, que continúa lacerando piel y músculos con sus afilados dientes.
Un podenco se enfrenta a un jabalí en un parque urbano
Desgraciadamente, nos encontramos ante una escena demasiado repetida, no solo en la naturaleza, sino también en entornos urbanos. Cuando uno o varios jabalíes entran en pueblos y ciudades, se originan escenas que cargan de estrés e inseguridad a los animales, que suelen responder de dos maneras: o escapan de los seres humanos o mascotas que encuentran o, lo más peligroso, los atacan. Lo hemos visto en carreteras, en calles de urbes, en parques… A continuación, te proponemos unos enlaces que te llevarán a ver los ataques más impactantes protagonizados por jabalíes.






