Ni los gritos del pastor, ni los fuertes silbidos, ni siquiera los ladridos de la docena de perros conductores y protectores del ganado que intentan valientemente evitarlo. El oso les planta cara y se enfrenta a todos para conseguir que retrocedan y así obtiene el tiempo necesario para alcanzar a las ovejas. Cuando lo hace, derriba a una de ellas con suma facilidad.
Como ya estamos desgraciadamente acostumbrados, las imágenes han sido grabadas en Rumanía, un país que sufre los problemas derivados de la creciente población de osos pardos. De hecho, los entre 10.400 y 12.770 osos que se estima viven en el país se convierten en la población europea más numerosa fuera de Rusia. Pero las cifras más escandalosas hablan de 154 ataques entre 2016 y 2021, con 158 personas heridas y 14 muertas.
A pesar de todo eso, la caza deportiva de osos está prohibida desde 2016 en Rumanía. Su gobierno nacional otorgaba permisos para controlar ejemplares en función de los ataques sufridos. Tarea que realizaba personal técnico especializado, nunca cazadores. Hasta que el Parlamento autorizó hace poco más de un año una ley que permite la caza de osos para reducir los ataques a personas. Gracias a esto, el pasado año se autorizó el abate de 481 osos, una cifra muy elevada si la comparamos con los 220 ejemplares eliminados en 2023.






