La presencia de jabalíes y cochinos asilvestrados en núcleos urbanos se ha convertido en algo habitual en gran parte de los municipios de la costa de Málaga. En el año 2023 se viralizaron las imágenes de tres cerdos asilvestrados buscando comida en las instalaciones del mejor festival boutique del mundo en Marbella.
Hace escasas fechas, medios de comunicación generalistas se hicieron eco de la aparición de una piara de jabalíes y de cómo trataban de robarle la comida a los bañistas en la playa de Cabopino, en el término municipal de Málaga.
Cochinos asilvestrados en zonas urbanas de Marbella
El Ayuntamiento de la localidad se ha visto obligado a destinar parte de su presupuesto para controlar la población de cochinos asilvestrados y jabalíes en suelo urbano. En mayo de 2024, el consistorio llegó a un acuerdo con el Servicio de Control con Arco de Especies Silvestres de la Federación Andaluza de Caza para limitar la población de jabalíes urbanos. El importe destinado a tal fin asciende a 62.920 euros.
La capacidad de cría de los suidos salvajes y la ausencia de depredadores silvestres los han convertido en un grave problema para la ciudadanía. La Plataforma Ciudadana «Marbella se queja» ha publicado en numerosas ocasiones imágenes de cochinos asilvestrados en calles y playas.
La Junta de Andalucía prorroga la declaración de emergencia cinegética
La caza es la única solución efectiva para controlar la población de cochinos, y el gobierno andaluz parece haberse dado cuenta de ello.
La Resolución de 4 de junio de 2025, de la Dirección General de Política Forestal y Biodiversidad, declara el área de emergencia cinegética temporal por daños y riesgos sanitarios de jabalí y cerdos asilvestrados en la Comunidad Autónoma de Andalucía.
La superpoblación de jabalíes y cerdos asilvestrados está causando daños al medio ambiente, la agricultura, la ganadería y numerosos accidentes de tráfico, además de generar riesgos sanitarios. La medida busca reducir la densidad poblacional de jabalíes y cerdos asilvestrados, minimizar los daños causados al sector primario, disminuir el riesgo de transmisión de enfermedades a personas y animales domésticos, evitar los accidentes de tráfico provocados por los suidos y restaurar el equilibrio natural en los ecosistemas afectados.






