La página Refugio de Vegabaño, con más de 18.000 seguidores, defiende las tradiciones del mundo rural y muestra el sentir de los ganaderos en tierra de lobos y osos pardos. En las últimas fechas ha realizado una publicación en la que enseña cómo los ganaderos tienen que llevar la comida a los perros que se encuentran acompañando al ganado en los pastos de alta montaña.
En el vídeo denuncian, a su vez, cómo los pastores tienen que hacerse cargo de los costes del traslado por aire de las sacas de pienso. El Refugio de montaña Vegabaño está enclavado en una pradera a 1.432 metros de altura en la localidad de Soto de Sajambre, ubicada en el valle de Sajambre, en el extremo noreste de la provincia de León. El municipio está encuadrado en el Parque Nacional de los Picos de Europa, espacio natural protegido de 67.127 hectáreas.
Lobos y osos pardos amenazan la supervivencia de los ganaderos del norte de España
Los continuos ataques del depredador a las reses que se encuentran en extensivo en los Picos de Europa fuerzan a los ganaderos a proteger a sus animales con un gran número de perros. Estos canes requieren una importante cantidad de alimento para poder sobrevivir. En este periodo del año, cuando las reses están pastando en la montaña, es necesario llevarles la comida con la ayuda de helicópteros. Antaño se transportaba con animales de carga.
Los pastores de la zona muestran su malestar ante la inoperancia de los políticos. Según un ganadero de los Picos de Europa entrevistado por Club de Caza: «Los políticos, al proteger al lobo, nos obligan a tener perros para evitar los ataques al ganado, pero no nos ayudan en los costes de las medidas preventivas para evitarlos».
Los osos pardos se comen el pienso de los perros
El pastor con el que ha contactado este medio de comunicación digital manifiesta la problemática que supone el aumento poblacional del oso pardo a la hora de alimentar a los perros protectores del ganado. Según este, Saba, una hembra liberada hace un lustro, ha obligado a la administración a tomar medidas para evitar que el depredador se alimente del pienso de los canes.
Han construido un búnker para impedir el acceso del plantígrado a la comida, pero no ha servido para nada. La hembra se las ingenia cada vez que le ponen una traba para continuar «robando el pienso a los perros».
En España, se estima que hay una población de 370 osos pardos en la Cordillera Cantábrica y más de 83 en los Pirineos. Los daños causados por la especie protegida en el país tuvieron un coste para las arcas públicas de 250.000 euros anuales entre los años 2009 y 2018. En este tiempo se denunciaron 3.591 ataques.






