El dispositivo de búsqueda del pequeño turista comenzó pocas horas después de su desaparición. Culminaría en una hondonada de la montaña de Ventimiglia, en Italia, entre hierbas y zarzas, cerca de una carretera donde el pequeño se refugió. Allí lo encontró Darío Mattuada, cazador y bombero forestal que participó en el operativo desde el principio. En él trabajaron de manera coordinada investigadores de los Carabineros, bomberos, drones, decenas de perros de búsqueda y un total de doscientos efectivos, con espeleólogos, rescatistas de montaña, buceadores, policía…

El menor, recuperándose en el hospital junto a su familia y policía.
Enseguida avisaron a sus padres, que pudieron al fin tranquilizarse tras pasar un fin de semana desesperado. Le llevaron al lugar donde le esperaban, en el centro de logística, y una ambulancia le llevó directamente al hospital, donde pasó un examen completo.

Última imagen del menor captada el viernes por una cámara de seguridad.
Ahora se investiga la declaración de un vecino de sesenta y cinco años que fue el último que tuvo contacto con el menor. Su versión no cuadraba a los investigadores, por lo que fue citado en varias ocasiones en el cuartel de los Carabineros en Ventimiglia. Según medios de comunicación locales, el anciano ofreció versiones contradictorias y no logró convencer del todo a los investigadores.
Primero afirmó haberlo ayudado a cruzar el paso de peatones porque creía que se reuniría con sus padres en el supermercado cercano. Luego dijo haberlo visto de nuevo cerca de su villa, a pocos metros del camping, y que lo acompañó de vuelta a la puerta del camping, pero no se molestó en entregárselo a un adulto. Aun así, no fue claro: explicó que lo acompañó caminando y luego afirmó que condujo. Unos detalles se aclararán en las próximas horas tras haber conseguido lo esencial, que es encontrar al niño con vida.





