Las moscas se congregan en las partes blandas del animal muerto. La sangre es evidente en el morro y el olor comienza a delatar la presencia del cadáver. Los vecinos lo encontraron junto a los contenedores de basura, papel y vidrio de la Plaza Padre Eugenio de Badajoz. Los que lo tiraron allí se apresuraron a marcharse rápido, pero una vecina lo vio todo. Bajaron de un vehículo de color gris y tiraron el cuerpo sin vida del suido junto al contenedor de vidrio. Fue el domingo por la mañana.
Un día después, y tras la publicación de la noticia por el diario digital Hoy, los vecinos del barrio del noreste de la ciudad extremeña denunciaban en redes sociales que el lunes por la mañana nadie había acudido a recoger el cuerpo del cochino, mientras otros se cuestionan por qué lo han llevado hasta allí y lo han abandonado en una zona de tanto paso de personas.





