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lunes, abril 20, 2026

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Repoblaciones de conejos: ¿son efectivas en Galicia?

La muerte masiva de 235 conejos que estaban en un cercón de aclimatación en Pontevedra hace tambalear la efectividad de las repoblaciones de lagomorfos en Galicia.

Hace poco, los responsables del Proyecto LIFE Iberconejo nos confirmaron lo que muchos ya sabían: en Galicia apenas quedan conejos silvestres. En su mapa de distribución de la especie en la Península ibérica solo vemos algunas manchas de densidad media de estos animales en puntos muy aislados de las cuatro provincias de la autonomía. Pero, a pesar de todo esto, aún hay cazadores que se empeñan en seguir disfrutando de su pasión junto a sus perros de rastro. La caza del lagomorfo cuenta con una tradición asentadísima en el noroeste.

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Algunos de los conejos muertos.

El director del Proyecto LIFE Iberconejo ha explicado los resultados del informe y nos ha llama do poderosamente la atención una frase: “Lo que nos muestran estos resultados es que está en peligro el vital papel ecológico del conejo de monte por su desaparición de los hábitats más naturales, y también su función social ligada a una actividad cinegética sostenible”. Una explicación que parece pensada para describir la situación de este animal en Galicia.

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Otro de los datos que apoyan el declive del conejo de monte es que la tendencia poblacional es casi opuesta si consideramos las zonas agrícolas o las zonas de monte. En estas últimas, el declive es constante. Los conejos cazados en este tipo de entornos han pasado de más de 700.000 en 2009 a poco más de 300.000 en 2022. Muy lejos de los casi 3,6 millones capturados en zonas agrícolas en el mismo año.

 

La última repoblación de conejos de Galicia

Hoy hablamos con el integrante de una sociedad de cazadores que lleva años naufragando en sus intentos de repoblar los montes de sus terrenos cinegéticos con conejos capturados en otros territorios. La historia que nos cuenta y los vídeos que adjunta para apoyarla resultan muy impactantes. Decenas de conejos muertos tras un breve espacio de tiempo en el cercón de aclimatación han llevado a la sociedad a perder una fortuna que han invertido en la última tentativa de repoblación. Han sido 240 conejos de los que, a día de hoy, solo quedan cinco ejemplares con vida. Si multiplicamos los 14 euros que le ha costado cada uno a la sociedad, son 3.360 euros que han ‘muerto’ en pocos días y, lo que resulta peor además de muy relevante, antes siquiera de ser soltados al medio natural de la zona de Pontevedra donde ha sucedido esto.

 

235 conejos muertos casi al mismo tiempo

Esta sociedad cuenta con unas instalaciones que se levantaron gracias a una subvención de la Xunta. Allí encontramos un cercado ideal, tanto para la cría como para la aclimatación de conejos. Tras los últimos descalabros obtenidos en años anteriores, en los que soltaron conejos directamente traídos desde el centro peninsular y de los que no se sabía nunca más, pues no encontraban ni rastros, ni cagarruteros ni veían a los animales, decidieron probar a mantenerlos una semana en este cercón. A pesar de, como nos confirman desde la sociedad, de la insistencia del proveedor de conejos a que no actuaran de esta manera. “Se van a morir si comen el verde”, le advirtió a los cazadores locales. A pesar de esto, siguieron adelante con su decisión: “Si mueren comiendo la hierba de Galicia, también pasara si los soltamos directamente”, fue la conclusión a la que llegaron estos conejeros gallegos tras soltar mil conejos el pasado año y no volver a verlos en fechas posteriores: “Desaparecían. Ni muestras, ni cadáveres. Los soltábamos y a los pocos días era como si no lo hubiéramos hecho. Llegaba la época de adiestramiento y en esas zonas no quedaban conejos. Sospechábamos que morían enseguida”.

La de la semana pasada fue la tercera compra de conejos de los últimos meses. En la primera no notaron una mortandad alta: “Aparecieron muertos cinco conejos. En la siguiente tanda, de 150 ejemplares, murieron 25. Comenzaba a ser preocupante”, reconoce el cazador con el que hablamos y que ha preferido mantenerse en el anonimato. El problema ha llegado en forma de tragedia con los últimos 240 conejos adquiridos al proveedor. En pocos días han muerto 235.

¿Reventados por comer la hierba gallega?

El proveedor echa la culpa a la decisión de los cazadores: “Nos dice que es de comer verde, que los matamos nosotros por dejarlos allí, pero lo que comen allí dentro es lo mismo que hay en el monte. Si mueren por eso, en el monte va a suceder lo mismo”, explican los desconfiados cazadores. “El que los trajo, avisó a un veterinario que vino, los abrió y dijo que tenían la tripa reventada por comer verde”. Nosotros hemos abierto algunos y lo hemos grabado. Hemos detectado que algunos órganos internos están llenos de sangre. Los que más conocen la especie nos han dicho que puede ser el estrés, puesto que no resulta muy lógico que por comer verde mueran en el mismo día. No sé qué pasa con ellos. Puede ser el clima, la humedad. Si es de comer verde, no tiene sentido traer más”. Esta es la confesión de un cazador que lleva décadas saliendo a cazar conejos con sus perros, pero que en la temporada pasada, junto al resto de componentes de la sociedad decidió no hacerlo porque había pocos, incluso menos que en otros años, y las repoblaciones fracasaron completamente.

Se conocerá la causa de la muerte de los conejos

Desde la sociedad nos aseguran que han recogido muestras para enviarlas a laboratorios especializados en analizar la especie. “También les hemos enviado los vídeos. No se puede opinar solo viendo las imágenes, pero nos han comentado que no parece afectación por NHV, a pesar de que en el segundo vídeo se percibe el hígado un poco raro, pero no parece, a simple vista y sin analizarlos, que la causa de la muerte generalizada esté en la enfermedad. Nos han comentado que parecen infartos por estrés a tenor de las imágenes con sangre rodeando el corazón. Pero hay que esperar hasta conocer los resultados que se obtengan en el laboratorio.

Club de Caza ha hablado con representantes de otras sociedades de cazadores y coinciden en sufrir el mismo problema. “Sueltas los conejos y no sobreviven ni siquiera unos días. El año pasado los soltamos poco antes del comienzo de la temporada y la única diferencia con temporadas anteriores es que los perros cogieron alguno que ya había muerto”.

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