La fauna urbana que habita en pueblos y ciudades llega a protagonizar escenas que antes solo se podían presenciar en bosques, montañas o acantilados. Pero estas aves, pertenecientes a familias tan extensas como las gaviotas y los córvidos, cuentan con cada vez más ejemplares habitando en zonas urbanas.
Hemos sido testigos de la voracidad de las gaviotas al lanzarse sobre palomas, incluso en pleno vuelo. También son capaces de cazar mamíferos del tamaño de una rata o del de un conejo.
En esta ocasión, la víctima es un córvido, un ave oportunista que se alimenta de insectos y sus larvas, grano, semillas, pero también se ha especializado en robar huevos y pollos de otras aves de menor tamaño.
No se trata de un cuervo, ya que el tamaño de estas aves puede alcanzar los 69 centímetros de longitud, una medida que sería similar a la de la gaviota que protagoniza el ataque. Las tonalidades grisáceas que observamos en ciertas partes de su plumaje solo pueden pertenecer a dos especies de córvidos, la corneja cenicienta, Corvus cornix, o la grajilla.
Descartamos la primera porque esa variedad tonal en las plumas no es tan visible como en los ejemplares de corneja, con zonas claramente más claras en el dorso y las partes ventrales. La grajilla, Corvus monedula, es un ave de un tamaño mucho más acorde con la víctima del vídeo.





