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lunes, abril 20, 2026

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Vídeos de caza

Un impresionante lance de caza ante un gigantesco jabalí

El macareno se ha metido en una siembra y hasta allí se dirige el cazador, que avanza para ganarle metros hasta que el animal desconfía e intenta huir.

Pocos metros separan al cazador del jabalí, cuyo tamaño le hace sobresalir por encima de los tallos de cereal al menos la mitad de su cuerpo. Aun así, el tirador se acerca más para recortar metros y así intentar colocar mejor el disparo. Pero el animal comienza a avanzar al darse cuenta de que le observan.

Esto lleva a intentar abatirlo cuanto antes. El impacto del primer disparo queda claramente colocado en el espinazo del cochino, que acusa el golpe, pero no lo derriba. Al contrario, le lleva a arrancar en carrera. Una segunda tentativa consigue, esta vez sí, detener la huida del animal herido, que cae tras conseguir salir de la siembra.

 

Dónde colocar el disparo para derribar al jabalí

Estamos ante un animal de un tamaño menor con respecto a otras especies como el ciervo o el gamo. Su cuerpo, apretado y enjuto, de patas cortas y cuello corto, le convierten en un blanco peculiar dentro de la venatoria. Además, el denso y oscuro pelaje también contribuye a ocultar lugares de su anatomía más visibles en otros animales. El triángulo formado por la parte delantera de la pata delantera hacia la parte de arriba hacia el hombro, siguiendo la columna vertebral y volviendo al primer punto es a zona donde se agrupan los órganos vitales como el corazón o los pulmones, así como el espinazo o la inserción de los huesos del cuello. Un impacto en estos huesos o en el corazón, incluso en el más elegido por los esperistas, que es debajo de la oreja, llevarán a un derribo rápido y efectivo. Si erramos y se desvían los disparos hacia delante o atrás, como vemos en el vídeo en el caso del primero, el jabalí correrá y se alejará de la zona del lance.

Disparos perfectos en la caza del jabalí

A continuación, te proponemos dos vídeos espectaculares en los que los cazadores consiguen efectuar sendos disparos impecables. El primero nos lleva hasta un puesto de cortadero en una montería. Muy pocos segundos para encarar el rifle, apuntar y accionar el gatillo complican el éxito en este tipo de situaciones venatorias. El segundo lance permite que comprobemos la efectividad de una correcta colocación de la bala en el enorme cuerpo de un jabalí que huye de los perros.

 


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