Entre los cazadores existe una teoría que pretende explicar este comportamiento atípico en la reproducción de la liebre. Esta asegura que cuando la población de una especie se ve mermada por las enfermedades, ella misma se regula y cría en mayor medida para recuperarse. Los expertos no encuentran explicación científica a este hecho. La posibilidad que barajan es que, al producirse una menor competencia por el alimento y por las mejores zonas de cría, las hembras son capaces de sacar adelante un mayor número de lebratos.
Las lluvias caídas en primavera favorecen a la recuperación de la liebre
Óscar Hernández, vocal de la Federación de Castilla y León de Galgos y de la Federación Española de Galgos, publica en su perfil de Facebook las imágenes que le llegan de Castilla y León, Extremadura y Castilla-La Mancha. En estas podemos ver camadas de rabonas de hasta cinco ejemplares. Como las localizadas por Iván Merino en Madrigueras, provincia de Albaceta, o la hallada por Fernando Uñac, competidor de galgos en campo y traillero de la Federación Española de Galgos, en Extremadura.
Las precipitaciones en primavera y principios de invierno han favorecido el crecimiento de la hierba y el desarrollo de las cosechas. La vegetación sirve de refugio a los lebratos y evita el ataque de los depredadores alados.







