Cada huevo que vemos en este precioso vídeo pesa entre 26 y 27 gramos. Esta migratoria limícola ha puesto cuatro, dentro de la media que podemos encontrar en los nidos de las becadas, que oscila entre dos y cinco. Cuentan con una coloración parda clara, con manchas más oscuras que los llevan a camuflarse en el entorno del nido, que se construye con ramas y hojas que encuentra alrededor del lugar elegido, además de plumón y de alguna pluma que se arrancan estas aves
Costumbres de la hembra de becada al incubar los huevos
Se conoce que la hembra de Scolopax rusticola abandona el nido dos veces al día, al amanecer y al atardecer, para alimentarse. En cuanto al compromiso del macho en la etapa de incubación, los autores más expertos en esta ave no se ponen de acuerdo. Los hay que aseguran que se queda junto a la hembra, como Zedlitz.
No muy alejado de esta aseveración se encuentran Forgens e Hirons, que comprobaron que el progenitor se queda junto a ella entre 7 y 10 días. Remontándonos casi 90 años, encontramos que en 1936 Seigne consiguió completar una observación directa de un nido incubado por becadas, apuntando que se producían relevos por parte del macho, llamándolo “cambio de guardia ceremonial”, de una manera muy similar a como proceden otras muchas especies de aves.
Pero la mayoría de los que se han aventurado a estudiar estos días claves en la reproducción de la dama del bosque, hablamos de Dementiev, Gladkov en Rusia, Devora y Fadat en Francia, Teixeira en los Paises Bajos, acuden a la poligamia y la poliandria en la hembra. Esto les lleva a confirmar que solo incuba la hembra.
Mueve los huevos cada cierto tiempo
A pesar de que hubo autores que no detectaron movimiento alguno de la hembra cuando se coloca sobre los huevos, desde Forges ya encontramos una tendencia a asegurar que la hembra cambia de posición los huevos cada hora. Este autor aseguraba que “Hemos fotografiado cantidad de pájaros en su nido y muchas horas de observación, nunca hemos visto un pájaro que periódicamente no de vuelta a los huevos, y cualquier ornitólogo moderado observador lo confirmará. De aquí que la afirmación de que la becada no voltea los huevos la consideramos totalmente errónea.
En la naturaleza, el volteo de los huevos es la norma habitual por dos motivos. Primero, proporcionar el calor suficiente, aunque alterno en toda la superficie. Segundo, el embrión inmóvil termina adhiriéndose a la cascara y muriendo”.





