Guillen Gras, un joven cazador de 28 años, nacido en Barcelona y afincado hace dos décadas en Huesca, ha heredado la pasión por la caza de su padre Joaquín. El cazador falleció en abril del pasado año de un infarto de miocardio. Lo hizo en plena temporada de caza. Su hijo, cazó días después de su fallecimiento el ejemplar que llevaba meses siguiendo su padre.
Para compartir sus lances y experiencias ha creado una cuenta de Instagram de nombre Guillen Hunt. Su objetivo es mostrar a las personas que desconocen la realidad de la caza los valores cinegéticos que le legó de su padre.

Guillen y Desiré junto a su teckel y el corzo recién abatido.
El cazador evita una muerte agónica del animal
La caza selectiva es una herramienta de gestión de la fauna que busca mejorar la calidad genética, la estructura de las poblaciones animales y controlar la propagación de enfermedades.
Guillen y Desiré llevaban varias semanas tratando de abatir al macho. Desde la primera vez que lo vieron, se percataron de la anomalía que presentaba en la oreja derecha. Le faltaba parte del apéndice. Lo que quedaba de este se encontraba en estado de putrefacción.

La tarde del lunes la destinaron de nuevo a buscar al macho selectivo. Desde la Piedra de Manolet, intentaron localizarlo. Tras pasar toda la tarde en la roca, pudieron ver la parte posterior del corzo entre la vegetación. Transcurrido un tiempo sin volver a ver al ungulado, decidieron rececharlo. Sus conocimientos del terreno les permitieron poner a tiro de su rifle, un Merkel Helix Speedster del calibre .270 WIN, al corzo selectivo. Y así, poner fin a su sufrimiento.





