Los agentes de ambos cuerpos, La Guardia civil de Palencia y agentes de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, fueron alertados por un aviso ciudadano. Un posible furtivo había disparado en un coto de la localidad de Bralosera. Al llegar a la zona indicada, tras una inspección ocular descubrieron un rastro de sangre que les llevó hasta el cuerpo oculto de un corzo macho con impacto de bala en un costado.
Entonces se pusieron en contacto con el adjudicatario del coto, que confirmó que esa jornada solo se autorizó la actividad de caza a una persona, que le informó que había disparado a un corzo sin haberle acertado. Esto les llevó a investigar si esta persona había activado el precinto digital para poder cazar un ejemplar de corzo macho, pero esto no había sucedido. Tampoco había comunicado la acción de caza a la Oficina de Aguilar de Campoo. Esto convierte el suceso en presunta actividad de furtivismo, por lo que se procedió a denunciar a dicha persona.





