Según las asociaciones agrarias locales, los suidos salvajes producen pérdidas por más de 40 millones de euros anuales en la autonomía. Se estima que, la población de jabalíes en la región ronda los 250.000 ejemplares, de los cuales se abaten anualmente unos 40.000. Las plantaciones de persimón, caqui, naranja o mandarina se encuentran entre las más afectadas. Los cochinos arrancan ramas, se comen los frutos hasta un metro de altura, muerden los riegos por goteo para beber, hacen charcas donde bañarse y destrozan los materiales de producción.

Este es el trofeo del jabalí.
El objetivo del cazador no era abatir un jabalí con trofeo
Cuando Roberto Ripoll y su compañero Juan Vidal realizan una espera a jabalíes no buscan ejemplares trofeo. No sabían de la existencia de este animal en el acotado hasta el momento de su abate. Los cazadores se colocaron junto a una charca con la intención de controlar la población de cochinos. El ruido de un animal bañándose en el punto de agua rompió el silencio de la noche. Juan avisó a Roberto de la llegada del ejemplar.
Tras unos tensos segundos de espera, el valenciano decidió encender la linterna para asegurarse que se trataba de un cochino. Para sorpresa de los cazadores, era un navajero de 80 kilos con unos colmillos de 18 centímetros de longitud y 2,3 de grosor. Roberto necesitó un único disparo de su rifle Bergara B14 Thumbole 7 mm R.M. para derribar al macho.





