La cámara colocada en el arma del cazador nos permite disfrutar, incluso a velocidad más ralentizada, de todo lo que sucede en este vertiginoso lance de caza. Como vemos en los primeros segundos de la grabación, el perro, un pointer inglés banco y negro, mantiene la postura estatuaria a escasos metros del bando.
Los pájaros están amagados en un suelo donde apenas pueden ocultarse, un rastrojo de cereal. Allí ha conseguido el can bloquear la huida de las perdices. Y, ante la cercanía del cazador, que se ha colocado en el otro extremo de la escena, dejando al bando entre él y el perro, contamos cómo arrancan en vuelo hasta catorce ejemplares.





