En libertad, un lobo puede llegar a vivir hasta 15 años, aunque lo más normal es que no superen los diez años de edad. Esos son los años que las autoridades del Comité de Finanzas del Gran Consejo de Berna, en Suiza, quieren que sufran los ganaderos a los que los ejemplares denominados ‘problemáticos’. Diez años de ataques acabarían con cualquier ganadería. Pero el sesgo animalista de determinados políticos se niega a mirar hacia las pérdidas de los profesionales del rural.
Una solución demasiado tardía a un problema actual
Los propios componentes del cantón de Berna reconocen que esterilizar a los lobos solo aportaría frutos a largo plazo. Su objetivo sería reducir las manadas que aún no han nacido para aminorar su expansión por zonas ganaderas. Ante esta propuesta, una minoría del comité ha pedido que la iniciativa se someta a votación popular. Consideran que la medida no responde a las exigencias inmediatas que ocasionan los ataques de los lobos, además de que la puesta en marcha de la campaña de esterilizaciónsupondría un gasto enormemente mayor al que produciría el control cinegético de los lobos que más problemas causan. Además, la intervención podría alterar, por un lado, el comportamiento natural del animal y, por otro la estructura social de las manadas.
La votación de los ciudadanos se llevará a cabo hasta el próximo 11 de marzo, día en que se conocerá el resultado de lo que se llevará a cabo en este cantón, uno de los 26 que componen Suiza, ubicado al norte de los Alpes.





