El jabalí corre a toda prisa para dejar atrás a los perros que siguen sus rastros. Ha salido de un cultivo de maíz y se dirige a intentar alcanzar otra mancha de esta gramínea. Pero los disparos del cazador frenan esa vía de escape. O al menos eso es lo que parece.
Tres disparos para frenar la carrera del enorme jabalí
Suenan dos disparos sin que el macareno parezca acusarlos. Su inmenso cuerpo no da muestras de encajar los impactos de las balas del turco. Afortunadamente, tenemos una toma a cámara lenta que nos permite comprobar que alguno de esos disparos sí ha alcanzado su objetivo, aunque no en una zona vital. Cuando suena la tercera detonación, colocada delante del codillo del jabalí, este acaba cayendo al suelo.





