Cada año, miles de cazadores se internan en los montes más inaccesibles y en los rincones más recónditos con la esperanza de que sus perros de caza den con la emanación de una becada. Esta modalidad de la cinegética menor exige una gran preparación y un esfuerzo enorme, pero nada de esto detiene a los apasionados de una especie que demuestra invierno tras invierno ser una de las más esquivas de cuantas nos visitan en sus viajes migratorios. Aunque siempre hay alguna que echa abajo todo lo dicho anteriormente y brinda imágenes tan inusuales como estas.
Una becada se posa junto a unos cazadores
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El hipnótico vuelo de la becada
Con un aletea acompasado y grabado con gran calidad, este vídeo se convierte en una visualización obligada para todos los amantes de una de las migratorias más esperadas en nuestro país.





