“Exigimos que se cambie el protocolo de actuación y sean veterinarios animalistas especialistas quienes actúen para que no se repita el asesinato de un bello ejemplar de 100 kilos”. Una frase lanzada únicamente para conseguir un protagonismo vacío, ya que eso fue exactamente lo que sucedió en las calles de Vallecas hace solo 3 días.
Nos hemos topado con aseveraciones tan disparatadas como “Tanto pánico por un animal inocente”, antes de asegurar, desde el lado más extremo de la mentira, que “No contrataron a un veterinario ni a un especialista”. Esa es la base para una concentración de protesta organizada para esta tarde frente a la comisaría del barrio madrileño.
Esta es la verdad del caso del jabalí de Vallecas
Estos animalistas parece que no vieron o no quisieron ver las imágenes en las que se aprecia claramente que el jabalí tiene tres dardos anestésicos clavados en un costado de su cuerpo. Poco después de que se solucionara el problema, conocimos el protocolo seguido por las autoridades. Cuando los agentes avisados de la Policía Municipal de Vallecas y de la Policía Nacional llegaron al lugar por donde deambulaba el gran jabalí, avisaron de inmediato al Grefa, el Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y su Hábitat. Se trata de una organización medioambiental no gubernamental sin ánimo de lucro que cuenta con profesionales expertos en este tipo de actuaciones que, como habrán supuesto, están en contra del sacrificio animal.
Al contrario, cuentan con un Hospital de Fauna Salvaje que ha atendido a más de 60.000 animales desde su fundación. Entre sus áreas de actividad, destaca la recuperación de la fauna salvaje. Y ese era el objetivo, tanto de las autoridades como de los técnicos del Grefa. Pero, como hemos podido ver en las imágenes ya virales, los dardos no surtieron el efecto deseado y el jabalí, que los presentes describen como un animal de cien kilos, no cayó bajo la influencia de la anestesia.
Un jabalí siembra el pánico por las calles de Madrid
El animal ataca a dos policías y muerde a uno de ellos
«Se vivieron momentos de gran tensión. El jabalí podía herir a algún ciudadano o provocar un accidente grave», especificaron fuentes policiales tras dar a conocer el destino que sufrió el suido. Poco después, sabíamos que el animal llegó a embestir a dos policías y mordió a uno de ellos. Lo que muchos ahora describen como un “animal inocente” era en realidad un peligro para todo aquel que se cruzara con él. Fue el agente embestido el que lo siguió hasta una zona donde pudo disparar su arma contra el cochino y terminar así con los ataques que protagonizó.
Por todo esto, no debemos dejarnos llevar por el afán de protagonismo e algunas entidades de marcado animalismo radical que manipulan la verdad para acusar a los policías como “asesinos” cuando lo único que hicieron es cumplir el protocolo de seguridad ciudadana tras haber intentado solucionar el problema de manera no letal para el jabalí.





