Pocos centímetros separan los colmillos del cochino de la parte trasera del cuerpo del cazador. Subir de un ágil brinco al árbol se convierte en su salvación, ya que el animal le ha fijado como objetivo, a pesar de estar rodeado de perros que le acosan desde distintos flancos. El ser humano que se ha aproximado pasa a ser el enemigo a embestir. Un error grave que los mismos cazadores reconocen en la publicación de la escena en su página de Instagram: “Uno de los jabalíes más enojados que hemos visto en mucho tiempo, se confió demasiado para grabar un video y casi paga caro por ello”.
Control poblacional mediante la caza
A pesar de esto, sabemos que estamos ante cazadores experimentados que realizan una labor encomiable de control de jabalíes y cochinos híbridos asilvestrados que están convirtiendo los campos de cultivo de Australia en eriales devastados.

Los cazadores y uno de sus perros posan junto a un gran ejemplar dotado de afilados colmillos.
Los buscan, los acosan con sus valientes perros, que entran al agarre, momento en el que los cazadores les corresponden rematando o inmovilizando a los suidos, que, generalmente, como vemos en sus vídeos y fotografías, portan unos afilados y largos colmillos en sus bocas.





