Se llama Felix Altenburg y es capaz de dar vida a un trozo de madera para convertirlo en estatuas con un realismo al alcance de unos pocos elegidos. Su destreza y detallismo le ha llevado a crear obras como varios perros que confundiríamos con ejemplares vivos, aves, fauna marina como pulpos que parecen moverse e incluso enormes caballos.
Una motosierra y mucha maña usándola
En esta ocasión, nos detenemos en un vídeo que nos enseña, de manera acelerada, cómo trabaja un gran tocón de madera desde cero hasta concluir la escena en la que plasma un jabalí con todo lujo de detalles. Resulta sorprendente cómo consigue reproducir la textura del denso pelaje que cubre a estos animales blandiendo su motosierra y trabajando la madera como si se tratase de un leve cincel.
Cuando ha conseguido las formas que buscaba, acude a un soplete para oscurecer la madera y dotar a su obra de un color muy parecido al de los jabalíes. Imposible mejorarlo.





