La liebre utiliza los surcos y las depresiones en el terreno para avanzar de manera casi invisible para los depredadores terrestres. Una estrategia de escape en campo abierto que también llevan a cabo en zonas donde la hierba o los cultivos pueden ocultar su figura. Pero eso no explica que este ejemplar no haga uso de su velocidad, superior a los 70 kilómetros a la hora, que dejaría atrás enseguida al enorme y lento vehículo agrícola.
¿Por qué no escapa esta liebre?
Las opiniones de los expertos galgueros consultados por Club de Caza reducen a dos las posibles causas que llevan a esta rabona a mantenerse cerca de las grandes ruedas del ruidoso tractor. La primera apunta a que se trata de un ejemplar hembra que está a punto de parir. Las liebres se pueden reproducir prácticamente durante todo el año. Su gestación se extiende durante 41-42 días, al final de la cual pare entre 3 y 4 lebratos, aunque se han visto partos mucho más numerosos. Nuestros colaboradores nos indican que es muy posible que esa liebre esté a punto de llegar al momento del parto.
La segunda teoría no sita mucho de esta, ya que nos cuentan que es posible que el animal ya haya parido y tenga a las crías cerca, motivo por el cual se resiste a alejarse de allí, dejando que el tractor se le acerque demasiado.





