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martes, abril 21, 2026

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Vídeos de fauna

Un fotógrafo se pregunta si seguir filmando o trepar a un árbol cuando un enorme jabalí le reta con la mirada

Un guía de caza y fotógrafo profesional con un espectacular perfil de Instagram llamado Martin’s Hunting ha compartido uno de estos encuentros cargados de tensión entre un jabalí de gran tamaño y armado con peligrosos colmillos.

El animal detecta al fotógrafo y efectúa una primera parada para analizar si lo que ha olido y visto tan cerca de su camino representa un peligro. No parece decidirse y efectúa unos pasos para situarse en una posición que le permita observar mejor. Los movimientos sutiles del profesional de la fotografía y vídeo no alertan al suido, que decide alejarse sin intentar siquiera dar problemas a quien graba su desplazamiento por el bosque.

 

Las respuestas a su ocurrente cuestión no se quedan atrás en originalidad. Hay cazadores que apuestan por “seguir filmando y, después, cambiarse los pantalones”, dejando claro que un encuentro tan íntimo con este poderoso macareno debe tomarse con la mayor de las cautelas.

¿Cómo ven los jabalíes?

Observando la manera en la que el jabalí se detiene frente al fotógrafo, nos surge la duda de lo que estará viendo. Sus repetidas paradas para intentar deducir lo que le ha llamado la atención resultan reveladoras para indicarnos que no distingue con claridad el ‘bulto’ inmóvil que ha detectado.

Para empezar, debemos saber que estos animales cuentan con una visión binocular parcial, es decir, que solo es capaz de ver con los dos ojos lo tiene delante. Pero su campo visual es mucho mayor por esa disposición de los ojos, con un total de 310 grados. Esto significa al ser capaces de superponer parte de su campo de visión, esto resulta útil a la hora de captar la profundidad y medir las distancias de los objetos que observa.

Pero no existen muchos estudios que hayan profundizado en la calidad de visión de estos animales, aunque sí tenemos varios sobre su pariente, el cerdo doméstico, que han concluido que este animal es capaz de distinguir entre distintos colores, eso sí, en un rango mucho menor que el que disfruta el ser humano. Una investigación que incluía un examen con fotometría de parpadeo por electrorretinograma (ERG) reveló la presencia de dos clases de conos en el ojo del cerdo con una sensibilidad máxima promedio (lambda max) a 439 nm y 556 nm, respectivamente. Por lo tanto, este ungulado tiene la base retiniana necesaria para la visión de los colores dicromática.

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