La presión de mordida de un lobo puede alcanzar hasta 1.200 libras por pulgada cuadrada. La fuerza que ejercen las mandíbulas del depredador, el doble de la presión de algunas razas grandes de perros, convierte a los perros domésticos en presas fáciles para el cánido salvaje. Estas imágenes han sido publicadas por un defensor turco del mundo rural en su cuenta de Instagram.
Perros de caza devorados por los lobos
No solo el ganado doméstico sufre la prohibición del control poblacional del lobo en España. Los perros de caza también son atacados y devorados por el depredador. En zonas lobunas hay manadas de lobos que se han «especializado», según cazadores locales, en dar caza a los perros de caza. Esperan la suelta de los perros para atacarlos con total impunidad pese a la cercanía de sus propietarios.
Perros protectores del ganado víctimas de ataques de lobo
Los frecuentes ataques del depredador a los mastines en comunidades como Cantabria han llevado a la administración a indemnizar a los prioritarios de los canes. El gobierno cántabro valora en 300€ los perros de hasta 12 meses y en 400 los de más edad, siempre que se aporte la documentación de propiedad del can del titular de la explotación ganadera en la que se produce el ataque.





