Una cabaña de caza ubicada en el pantano de Tardinghen, en Francia. Eran entre las tres y las cuatro de la madrugada. La noche entre los días 14 y 15 de este mes de septiembre. Lugar y fecha de un suceso que pudo acabar en tragedia debido al ataque de violentos inmigrantes contra cazadores que esperaban para practicar la caza de aves acuáticas.
Una noche repleta de sucesos protagonizados por inmigrantes ilegales en confrontación con la policía, que les impidió hacerse al mar cerca de allí para intentar cruzar el Canal de la Mancha, como ha informado Willy Schraen, presidente de la federación nacional de cazadores de Francia. Entonces, dieron media vuelta y se adentraron en las dunas, donde se encuentra la cabaña de caza.

Los inmigrantes destrozaron el coche de uno de los cazadores.
Armados con barras de hierro y machetes
Los cazadores se vieron involucrados en un conflicto que casi les cuesta la vida. Sin exagerar, atendiendo a las imágenes que han trascendido. No te pierdas la fotografía del interior de la cabaña de caza atravesada por barras de hierro. El terror comenzó cuando escucharon cómo destrozaban uno de sus coches, aparcado cerca de la cabaña. Rompieron los cristales, golpearon todo el exterior y robaron todas las pertenencias que allí guardaban. Momentos antes, los cazadores habían avisado a las autoridades sobre la cercanía de los inmigrantes.

El interior de la cabaña de los cazadores, atravesado por una barra de hierro.
Horas aguantando el asedio
La violencia duró buena parte de la noche, con golpes a la cabaña, lanzamiento de barras de hierro, la destrucción de una ventana, como vemos en la foto, así como la decapitación de varios de los patos que los cazadores utilizan como reclamo vivo. La puerta de la cabaña resistió hasta la llegada de los gendarmes, momento en que se dispersaron y alejaron de allí sin que se detuviera a uno solo de ellos.

Así acabó el vehículo de uno de los cazadores tras el enfrentamiento.
La federación de caza alaba el temple de los cazadores para no defenderse con sus armas ante una situación que claramente amenazaba su integridad física y, sobre todo, teniendo en cuenta la presencia del niño pequeño en medio de toda esa oleada de violencia.
El alcalde de la ciudad, Thibaut Segard, ha comentado la situación que vive la zona y sus vecinos: “Cada vez tenemos más problemas. Atacan a los cazadores, matan patos. Nunca hemos visto esto, en algunos lugares son vertederos a cielo abierto”.





