Hoy hablamos con Rafael Rojas, un agricultor y cazador cordobés que quiere compartir con todos nosotros el resultado de la labor de gestión que realiza en los terrenos de su acotado. Como nos cuenta, se trata de unas imágenes que ha grabado en los bebederos del coto: “Soy cazador y agricultor y en cada boca del riego he instalado un bebedero, y así están de abejas refrescándose para soportar el calor de la campiña cordobesa”.
Al preguntarle a este cazador cordobés si existe la actividad de la apicultura cerca de estas fuentes de agua artificial que ha instalado en cada boca de riego, su respuesta resulta muy aclaratoria: Sí, ahora ponen colmenas también en el girasol.”
Una labor que favorece uno de los trabajos más beneficiosos de cuantos realizan los animales silvestres. La polinización de plantas salvajes y cultivadas depende en gran medida de la acción de las abejas, posicionándose como una especie esencial para el medio ambiente y también para la agricultura. Cuando una de estas ‘obreras’ recoge néctar y polen, se desplaza por las inmediaciones en busca de otra planta para repetir lo mismo. Esto lleva a dispersar el material recolectado, ya sea en frutales, semillas, pastizales, hierbas, forrajes, cultivos…





