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lunes, abril 20, 2026

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Crónicas de caza

Cazan un jabalí de 50 kilos con unos colmillos de 21 centímetros

Dos cazadores mexicanos recorren 9000 kilómetros para cazar un jabalí europeo en una finca española. Su esfuerzo se ve recompensado con el abate de un cochino arocho con un trofeo medalla de plata.

Los recechistas han elegido para cazar en España a la empresa cinegética Top Spanish Hunting, propiedad de Alfonso Prieto. La agencia de caza en España está especializada en el rececho de las diferentes especies de caza mayor existentes en la península ibérica.

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La caza del jabalí en rececho en primavera

Alfonso realiza el relato de la experiencia vivida por los dos cazadores aztecas en España:

-«La caza es, en muchas ocasiones, el resultado de una suma de ingredientes bien alineados, el sitio adecuado, la compañía justa y un poco de suerte. Y así fue como, tras recoger a nuestros amigos mexicanos, recién llegados para cazar en España, nos embarcamos en una aventura cinegética que difícilmente olvidaremos.

El destino no podía ser mejor elegido, una de las fincas más emblemáticas para el jabalí en la provincia de Ávila, reconocida por la calidad de sus ejemplares y la belleza de su paisaje. Aunque la hora no era la ideal, aún quedaba mucha luz y el calor apretaba, decidimos salir al campo para recechar por las zonas más frescas, con la esperanza de encontrar algún animal refugiado entre sombras y humedales. La primera hora transcurrió tranquila, casi en silencio. El monte, exuberante tras las lluvias primaverales, nos regaló imágenes de gran belleza. Hembras con rayones recién nacidos, una estampa tan típica como bonita en esta época del año. Pero de grandes machos, ni rastro».

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Cazan un jabalí arocho medalla de plata

«Conforme avanzaba la tarde, el monte fue cobrando vida. Los primeros jabalíes solitarios comenzaron a dejarse ver entre las jaras y encinas. Tuvimos ocasión de observar varios ejemplares con buenos trofeos, pero jóvenes aún. Decidimos dejarlos pasar. No se trataba solo de abatir un buen trofeo, sino de hacerlo con criterio.

Cuando ya pensábamos que el rececho quedaría pendiente para el día siguiente, el monte nos recompensó. Entre un claro, apareció un jabalí que nos hizo mirar dos veces. No pesaría más de 50 kilos, algo pequeño para lo que esperábamos, pero su trofeo era simplementeespectacular. Unas defensas largas y gruesas, dignas de cualquier sala de trofeos.

Con calma y precisión, hicimos la entrada y nos preparamos para el disparo. La distancia no era excesiva, pero la luz ya empezaba a jugar en nuestra contra. Un único tiro perfecto bastó para que el gran navajero cayera en seco, culminando un rececho lleno de emoción, paciencia y buen hacer cinegético. Tiene unas defensas de 21 centímetros de longitud y 2,2 de grosor. La medición de la boca le otorga una puntuación merecedora de una medalla de plata. Un final inmejorable para una preciosa cacería de jabalí en España«.

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Imagen frontal del pequeño jabalí.

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