Hace solo unas semanas, estos dos machos de corzo se habrían tolerado. No habría resultado extraño verlos compartiendo prados en grupos reducidos de individuos donde el alimento es atractivo y abundante. Esto cambia cuando el invierno va acabando, allá por febrero y principios de marzo. A partir de ese lapso de tiempo será más complicado que compartan territorio.
El celo del corzo
Los nacimientos de los corcinos comienzan a producirse durante este mes de mayo y se prolongan en junio. Acto seguido, entre julio y agosto comienza el periodo de celo de la especie. En esas semanas veraniegas, la sola presencia de otro macho en un territorio ocupado se convertirá irremediablemente en una confrontación como la que estamos a punto de presenciar. En ella, los machos embisten haciendo uso de sus armas, las afiladas puntas de sus cuernas, con la intención de acabar con su contrincante. No resulta insólito que uno de los luchadores acabe perforado por las cuernas de su oponente.





