Para realizar esta valiosísima tarea para la fauna local, hacen uso de drones equipados con cámaras de visión térmica capaces de detectar a los corcinos más escondidos entre la vegetación.
Cuando localizan una cría de corzo, usan una red con mango largo para inmovilizarla y así poder actuar con el máximo cuidado a la hora de manipularlo. Equipados con guantes y arrancando brotes del mismo cultivo para utilizarlos a modo de cama, así pueden coger al corcino sin dejar en él el olor del ser humano que tanto repudian los ejemplares adultos de la especie. Entonces lo introducen en una caja de plástico dentro de la cual lo pueden transportar hacia un lugar más seguro donde la madre lo pueda encontrar fácilmente.






