Los fenicios, al establecerse en la Península Ibérica, llamaron a España «Shapán», sorprendidos por la abundancia de conejos. El pueblo de comerciantes y navegantes utilizaba esta palabra para denominar a los damanes o conejillos de roca. Los romanos, al conquistar la península, pasaron a llamarla Hispania, que significa «tierra de conejos».
Los conejos invaden los terrenos de cultivo
Estas imágenes, sin lugar a dudas, son el sueño de cualquier podenquero y la peor de las pesadillas para un agricultor. En comarcas de Cataluña, Aragón o Andalucía, los conejos son una plaga en las zonas de cultivo. En cambio, en los terrenos de monte prácticamente han desaparecido. Los expertos señalan que la ausencia de los vectores de transmisión de las enfermedades de la especie, como son pulgas, garrapatas y mosquitos, es la causa de la abundancia de conejos en los puntos que se tratan con productos fitosanitarios.





