El gavilán común es uno de los cazadores más numerosos de nuestros campos. Con una longitud de 38 centímetros, sus presas más comunes son aves de pequeño tamaño, sobre las que cae tras elevarse en vuelo y describir un picado casi infalible sobre fringílidos, gorriones, ratones, gazapos o, en el caso de las hembras, que suelen ser de mayor tamaño, incluso palomas. Es el caso que vemos en estas imágenes, en las que este falconiforme solo tiene que saltar y extender una de sus garras para interceptar a la tórtola europea.
Tórtolas demasiado atrevidas
El error de estas migratorias, puesto que vemos cómo otra llega incluso a posarse en las ramas que hay colocadas junto al abrevadero artificial. Esto pilla por sorpresa al depredador, que estaba refrescándose en el agua, y solo le da tiempo a mirar atónito a la tórtola. Segundos después cuenta con otra oportunidad, y esta vez demuestra su condición de cazador letal.
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