Esta joven ha aprendido de la peor manera que los facocheros son animales tremendamente peligrosos. Solo hay que mirarlos para comprender que sus colmillos pueden herir con un solo roce. Es precisamente lo que vamos a presenciar en esta grabación.
El facochero ha seccionado piel, carne y músculos en una zona por donde pasa la arteria femoral en sus diferentes trayectos. Comprobando la enorme cantidad de sangre que ha salido de la herida en pocos segundos, resulta más que probable que el colmillazo haya seccionado alguna parte de este importante vaso encargado de transportar la sangre desde el corazón hasta la pierna. Este tipo de heridas, si no se tratan de manera urgente, derivarán en mareos, pérdida de consciencia e incluso, en los casos más críticos, la muerte de la persona herida.





