Este grupo de cazadores sigue al pie de la letra la norma no escrita en el código ético del colectivo cinegético que dice «nunca se deja atrás a uno de nuestros perros de caza». Fe de ello son los 34 días que estuvieron buscando a Pablito, un podenco paternero. El perro tuvo la mala suerte de precipitarse a un pozo cuando regresaba al vehículo una vez finalizada una batida de jabalíes por control de daños en la localidad de Belver de Cinca, municipio oscense situado en la comarca del Bajo Cinca. La perseverancia de los cazadores salvó la vida del animal.

El rehalero junto a su perro, ya a salvo tras el rescate.
La caza no descansa ni en Navidad en su intento de controlar la población de jabalíes
El pasado sábado, los componentes de este grupo de cazadores, presididos por Jordi Escuer, organizaron una batida en los terrenos que gestionan en Secastilla, municipio de la provincia de Huesca. La colla gestiona actualmente más de 20.000 hectáreas en la provincia de Huesca. Los 64 monteros y 11 perreros que la componen abaten una media de 700 piezas cada temporada entre jabalíes y corzos.






