Para perpetrar esta broma no hace falta más que conocer la ubicación de una cámara de fototrampeo y llevar un ciervo naturalizado. Este cazador lo sabe y lleva a cabo su maldad colocando la cabeza del animal disecado frente a la cámara. El automatismo se activará al percibir el movimiento y le enviará el aviso y las imágenes al cazador.
La ilusión le invadirá al ver cómo estos cérvidos han entrado al acotado, y, si nadie le avisa del engaño, gastará horas inútilmente intentando dar caza a ese ciervo ya cazado. Sin duda, una gran broma para un día como hoy, el de los Santos Inocentes.
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