El macareno ha sido abatido en una finca abierta en una cacería organizada por la Colla el Senglar de Ponent. El grupo de cazadores oscense gestiona más de 20.000 hectáreas en la provincia de Huesca. Cada temporada abaten una media de 700 reses, entre jabalíes y corzos.
El jabalí fue errado por un montero en el mismo puesto la pasada temporada
Jordi Escuer, presidente de la colla, ubicó un puesto de una de las armadas de cierre de la batida celebrada en Gabasa, localidad de la provincia de Huesca, en la siembra por la que el año pasado escapó un enorme cochino. El cazador tenía frente a él un cultivo de cereal, que había vuelto a despuntar tras ser recolectado y, a su espalda, una mancha de monte espeso.
A las 11:30 horas, los perros de cuatro rehalas, entre las que se encontraba la de Jordi, de las siete que batían la mancha, levantan una piara de cochinos en un monte limítrofe a la siembra. Entre ellos se encontraba un gran macho. El agarre de dos jabalíes de 40 kilos, que formaban parte del grupo de suidos, es aprovechado por el gran ejemplar para intentar escapar. Lo que no esperaba el jabalí era que José Miguel, un cazador de 31 años, estuviese colocado en el lugar por donde abandonó la montería el pasado año. En aquella ocasión el cazador que estaba en el puesto erró los disparos.





