El pasado lunes, a las 12:33 horas, se produjo un apagón generalizado que afectó a España y Portugal. La falta de energía se ha producido al desconectarse automáticamente la red ibérica de la europea. Se ha visto afectada la totalidad del territorio español, excepto Ceuta, Melilla y los archipiélagos canario y balear.
Por la tarde fue cuando comenzó a restablecerse el suministro en el país. La ausencia de energía eléctrica durante la noche en algunas zonas de España obligó al gobierno central a declarar la emergencia de interés nacional en Andalucía, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana, Galicia, La Rioja, la Región de Murcia, Extremadura y la Comunidad de Madrid.
Esto ha sucedido en un momento del calendario crítico para los criadores de perdices rojas. Las aves se encuentran en plena época de cría, con pollos que acaban de salir del cascarón y otros que aún no lo han hecho. Y la temperatura correcta resulta crucial tanto para unos como para otros.

Algunos de los pollos muertos durante el apagón. A la derecha, el ceriador de perdices pasó la noche con los pollos para intentar que no se enfriaran.
Buscando gasolina de una manera desesperada
Alfonso Bono, un cazador y gestor de caza mayor almeriense, y Antonio García, responsable de la Granja Cinegética El Carbonero, situada en la Alpujarra granadina, se vieron afectados por el apagón de luz. El primero había sacado adelante, tras 23 días en la incubadora, una treintena de pollos de perdiz roja, procedentes de las parejas de pájaros de granja que tiene en cautividad. Al llegar a casa encontró 4 pollos sin vida.
Ante el peligro que corrían los perdigones, al no tener energía las lámparas de calor, se desplazó con los pollos supervivientes en una caja hasta un cortijo en el que tiene un generador de gasolina. Como el motor llevaba siete años sin uso tuvo que cambiarle la bujía para poder arrancarlo. En el transcurso de este tiempo perdieron la vida siete pollos más. El siguiente problema con el que se encontró para salvar a los perdigones fue la falta de gasolina. Tuvo que recorrer 40 kilómetros para adquirir 5 litros de combustible.

Las lámparas de calor resultan cruciales durante la puesta de huevos y los primeros días de los pollos de perdiz.
Pasa la noche en vela para salvar a los pollos
A media noche se le acabó la gasolina, por lo que no le quedó más remedio que permanecer toda la noche junto a los pollos con un paellero de gas butano encendido. Gracias a la perseverancia del almeriense, ha salvado la vida a 20 perdigones.
Antonio, colaborador habitual de Club de Caza, también vivió una situación similar. En su caso tenía cientos de huevos en las incubadoras. Ante la falta de combustible, no le quedó más remedio, en un primer momento, que hacer uso de la gasolina que había en sus vehículos y en los de sus amigos para poder mantener encendido el grupo electrógeno. Su hijo se desplazó desde Almería para poder llevarle combustible.







