El cazador nació el 21 de junio de 1939 en la provincia de Cáceres. Hoy. su hijo, nuestro colaborador habitual Raúl Gil, acude a Club de Caza para rendirle homenaje a su maestro en la vida y en la caza. «Gracias Papá por todo lo que me has dado y transmitirme esta bonita afición».

El veterano cazador junto a su mujer, Julia.
Cazaba para llevar carne a la mesa
Luis, como muchos de los cazadores nacidos en la posguerra, salía al campo con el objetivo de poder incluir la carne en la dieta semanal de su familia. Desde una temprana edad, acompañaba a Lucio, su padre, en sus salidas al monte. La pieza que buscaban era el conejo de monte. En aquella época no se podían permitir el lujo de disparar a una perdiz. Había que asegurar el tiro para no desperdiciar un cartucho. Como no podía mantener un perro, un pastor los acompañaba a veces con una mastina a la que bautizó el ganadero con el nombre de Batalla.

Recorría varios kilómetros en bicicleta para llegar al cazadero
Los desplazamientos los hacía en bici, mientras que su padre y su amigo Juanón iban a lomos del burro Manolo. Han transcurrido 71 años desde que obtuvo por primera vez la licencia de caza y el permiso de armas. Este fin de semana ha abatido 5 piezas, el cupo establecido, en un acotado situado en Garrovillas de Alconétar, municipio de la provincia de Cáceres.

Siempre que le es posible, acompañado de su perra Tula, hembra de epagneul bretón, si caza al salto, o de su hijo Raúl, si comparte con él una jornada de caza de palomas torcaces con cimbel, practica su pasión por la actividad cinegética. Por el legado de cazadores como Luis y por aquellos jóvenes que se inician en la caza, estamos obligados a luchar por mantener nuestras tradiciones.







